Galileo comprobó que dos cuerpos de distinta masa caen con igual aceleración (la llamada aceleración de la gravedad, g, igual a 9,8 m/s2) y, si se dejan caer desde el mismo punto, llegarán a la vez, excepto aquellos cuerpos que tienen mucha superficie y son frenados por el rozamiento del aire (hojas de los árboles, plumas, paracaídas...).
Si se pudiera eliminar el rozamiento del aire, se eliminarían estas excepciones. Esto es lo que podemos ver en el siguiente vídeo, en el que un astronauta americano del Apolo XV deja caer un martillo y una pluma en la superficie de la Luna, donde al no haber atmósfera no hay rozamiento alguno. Observa con atención a partir del segundo 40 del vídeo.
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